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Value Investing

Metodología de inversión

Metodología de inversión: el ejemplo del ACATIS Aktien Global Fonds

Nuestro proceso de inversión arranca con el «descubrimiento» y la «búsqueda» de empresas interesantes. Diferenciamos entre estos dos conceptos porque hacen referencia a distintas fases del análisis. Durante la fase de descubrimiento, evaluamos los beneficios y la solidez fundamental de una empresa, mientras que, en la fase de búsqueda, nos centramos en su potencial y las oportunidades futuras.

El descubrimiento se apoya en bases de datos. En primer lugar, especificamos una capitalización de mercado mínima para restringir el universo de inversión. Luego aplicamos indicadores de valor clásicos, como el ratio precio-valor contable (PVC) o el ratio precio-beneficios (PER), para filtrar a las empresas. También usamos modelos de inteligencia artificial come herramienta de cribado. El objetivo es identificar empresas de calidad superior o empresas en crisis que se acercan a un punto de inflexión. Idealmente, estas empresas deberían disfrutar de una ventaja competitiva estratégica (moat), ya sea una tecnología especial, unos procesos de fabricación particulares, patentes o una marca sólida. Además, le damos mucha importancia al buen gobierno corporativo y la transparencia contable.

La búsqueda consiste en identificar nuevas tendencias, tecnologías revolucionarias u otras innovaciones, así como las empresas que podrían beneficiarse de ellas. Con este objetivo, asistimos a conferencias para especialistas, nos entrevistamos con expertos y leemos documentación especializada.

Tras identificar empresas potencialmente atractivas mediante este proceso de descubrimiento y búsqueda, las evaluamos y calculamos su valor intrínseco (fair value) conforme al modelo de valoración desarrollado por el profesor estadounidense Stephan Penman. Los cuatro indicadores más importantes de este modelo son el crecimiento de las ventas, el margen de explotación, la carga fiscal y la rotación de capital de la empresa.

Si un valor cumple con nuestros criterios de valoración, invertimos. Priorizamos sectores que cubren necesidades básicas (movilidad, comunicación, energía, salud, alojamiento, consumo, alimentación, dinero y seguridad).

Trimestralmente, revisamos la ponderación de cada posición de la cartera mediante una puntuación (score) de atractivo que calculamos haciendo uso de la inteligencia artificial y de la volatilidad histórica. Si mejoran las perspectivas, ampliamos la posición y viceversa.

Monitorizamos las posiciones de la cartera de forma constante y vendemos cuando una acción alcanza su valor intrínseco, cuando descubrimos empresas que ofrecen mayor potencial o cuando vemos señales de alarma que indican, por ejemplo, que la situación financiera de una empresa podría deteriorarse.


La gestión del fondo sigue la exitosa filosofía de inversión de Benjamin Graham, su discípulo Warren Buffett y el socio de este último, el difunto Charlie Munger.

Benjamin Graham (1894-1976) llevó a cabo investigaciones científicas sobre la inversión en valor e invirtió con éxito aplicando este método. Graham descubrió que el valor real (intrínseco) de una empresa no se corresponde con el precio al que cotiza el valor en el mercado. Lo importante es calcular el valor fundamental por medio de indicadores clave que nos permitan invertir en empresas que cotizan a precios bajos, es decir, por debajo de su valor intrínseco.

Warren Buffett (nacido en 1930) continuó desarrollando el método de Benjamin Graham. Buffett se dio cuenta de que «valor» y «crecimiento» son conceptos inseparables. El crecimiento siempre está presente en el cálculo del valor. A la hora de seleccionar empresas, Buffett se centra en las necesidades básicas de los seres humanos, el valor añadido para los accionistas, posiciones de mercado defendibles, precios competitivos y unas buenas perspectivas comerciales. La clave está en que la empresa sea capaz de crear valor de forma sólida y constante, gracias a que cuenta con una importante ventaja competitiva.

A pesar de ser seis años mayor que Warren Buffett, Charlie Munger (1924-2023) fue el más visionario de los dos. El efecto «Lollapalooza» descrito por él también desempeña una función destacada en la filosofía de ACATIS. El término hace referencia al fenómeno por el que los avances tecnológicos, las mejoras en eficiencia y los grandes volúmenes convergen para crear valor, concretándose en la promesa «mejor, más barato, más rápido». Nos interesan las empresas que se benefician de este efecto «Lollapalooza», puesto que podrían liderar los mercados mundiales.

Las estrategias desarrolladas por nuestros tres referentes de inversión pueden generar mucho valor a largo plazo, si se aplican correctamente. El fondo de renta variable global ACATIS Aktien Global Fonds, que lanzamos en 1997, representa un excelente ejemplo en este sentido.